Usando los Contratos de Futuros como Cobertura

Los contratos de futuros son uno de los instrumentos más utilizados para lograr cobertura en operaciones de riesgo. En ese sentido, los agricultores y productores los encuentran de gran utilidad ya que les permiten estar protegidos frente a una suba o caída de precios de los commodities. A continuación veremos las formas en que podemos utilizarlos para evitar el riesgo.

Básicamente, con los contratos de futuros podemos realizar dos tipos de coberturas. La primera es la cobertura compradora, la cual se utiliza cuando nos queremos proteger de una suba de precios futura. Por ejemplo, podemos considerar el caso de un productor agrícola brasilero que en Abril adquiere varias maquinarias en China y debe pagarlas al momento de recibir el embarque en Julio.

En dicha operación, el riesgo al que está expuesto el productor es que en los tres meses posteriores, es decir, en Julio, el precio del dólar esté más alto (las maquinarias le costarían más dinero). Por lo tanto, para neutralizar el riesgo, en el momento que adquiere las maquinarias puede comprar futuros del dólar a tres meses. Supongamos que el precio del dólar en ese momento es de 1.8 reales (Precio Spot) y el precio de los futuros a tres meses es de 2 reales (Precio Futuro). El productor entonces decide comprar a ese precio el número correspondiente de contratos futuros. Si en Julio el precio del dólar sube a 2.5 reales, la pérdida generada por pagar las maquinarias a ese valor se verá compensada con la ganancia obtenida en el mercado de futuros al cerrar la posición.

En cambio, si el dólar cae a 1.5 reales, la pérdida de los futuros se compensará con la diferencia a favor en el mercado físico (Mercado Spot). Si bien el productor estaría perdiendo la ganancia por la baja del dólar, al comprar los futuros habría estado protegido en todo momento.

Por su parte, la otra cobertura que podemos realizar es la cobertura vendedora. La misma se utiliza cuando nos queremos proteger de una caída de precios futura. Por ejemplo, podemos considerar el caso de un agricultor de maíz que se encuentra en pleno período de cosecha y planifica vender su producción en los próximos 120 días.

El riesgo al que está expuesto el agricultor es que en los cuatro meses posteriores el precio del maíz esté más bajo (recibiría menos dinero por la cosecha). Por lo tanto, para neutralizar el riesgo, el agricultor decide vender futuros. Si el precio del maíz en ese momento es de $95 por tonelada (Precio Spot) y el precio de los futuros a cuatro meses es de $100 (Precio Futuro), el agricultor puede vender a ese precio el número correspondiente de contratos futuros. Si al vencimiento de los contratos el precio del maíz cae a $90, la pérdida generada en el mercado físico (Mercado Spot) se verá compensada con la ganancia obtenida en el mercado de futuros al cerrar la posición.

En cambio, si el precio del maíz sube a $110, la pérdida de los futuros se compensará con la diferencia a favor en el mercado físico (Mercado Spot). Si bien el agricultor estaría perdiendo la ganancia por la suba del maíz, al comprar los futuros habría estado protegido en todo momento.

Categoría: Inversión en Bolsa | Tags: . Deja un comentario


Deja un comentario